majamama hermafrodita…
-"Estás enojado??"- -"No, estoy triste"- -"Ya poh, no estés triste, yo te quiero"- -"Yo también te quiero, pero me molesta enormemente tu actitud tan egoísta"- -"Lo sé, pero soy honesto contigo; de los 365 días del año, no quiero pasarlos todos contigo, quisiera estar contigo cuando realmente tenga ganas de hacerlo"- -"Pero yo siempre tengo ganas de estar contigo"- remató con carita de pena, entonces Eustaquio dijo para finalizar -"no siempre tienes la disposición para estar conmigo, una prueba concreta son tus retrasos reiterados, y no por eso debo pensar que tú no me quieres cierto?, no quiero mentirte, no siempre tendré la disposición para estar contigo… estaré contigo cuando tenga ganas de estarlo; y en estos días esas ganas son hartas, ocupan la mayor parte de mi tiempo libre"-.Se abrazaron despacio, como con resentimiento de ambas partes, pero aquel resentimiento que parecía irrisoriamente incorrompible, duró mucho menos de lo que ambos esperaban.
Eustaquio tomó a Rómulo del cuello, y comenzó a desabrochar aquella bella camisa de color rojo, besando posteriormente su cuello de universitario. La excitación se hizo presente en ambos cuerpos, y ambas virilidades chocaron de frente bajo sus respectivos cierres de confinamiento. Las cuatro manos presentes comenzaron a indagar en el interior de los ropajes de sus respectivos cuerpos acalorados. Ambas lenguas salieron de sus escondites a invadir territorios nuevos de conquista; ambas narices se topaban desafiantes en un face to face de proporciones.
De pronto una mano, de dudosa procedencia, comenzó lentamente a bajar un cierre… Era el cierre de Rómulo, que estaba ahora medio presente, medio ausente, pero dispuesto.
El sexo oral fue conciliador, lo hicieron primero el uno al otro, después el otro al uno, y finalmente ambos al mismo tiempo en un enredo digno del kamasutra.
Los pantalones, las poleras, las camisas, los calcetines y calzoncillos comenzaron a hacer su inminente retirada como por arte de algún truco de mago travieso… La luz se esfumó del todo, y la respiración se sintió más agitada…
Rómulo, abandonaba su tranquilidad de movimientos en forma gradual, para poner un poco de carisma al acto, adelantándose muy hábilmente a cada uno de los movimientos de Eustakio… Dominándolo… y con un poco de sorpresa, Eustakio, por segunda vez, de cedió los controles a su amante antes enojado.
Levantó sus piernas hasta dejarlas en un ángulo de 90° con respecto a su cuerpo tumbado a la cama. Se liberó de un suacate de aquella virilidad que llenaba la totalidad de su boca, y parte de su garganta; respiró un segundo, y su lengua traviesa continuó su camino por las llanuras del placer hacia más abajo; más abajo; MÁS ABAJOOO!!!… Llegando finalmente al fin de la anatomía de Eustakio, la cual estaba afeitada y perfumada recientemente, dando más y más deseos de explorarla por parte de un Rómulo en alguna especie de trance.
La exploración fue eterna. Los minutos asustados de la escena parecieron abandonarles para siempre, dejándoles la aveces efímera sensación de plenitud por un tiempo considerable.
Se puso el típico preservativo en tiempo récord, y le penetró lento, pero una vez adentro, la fuerza de embestida aumentó considerablemente; uniéndoles a ambos en una sola majamama hermafrodita…
El clímax no tardó demasiado en llegar, inundándoles a ambos de un intenso placer.
Una hora más tarde, Rómulo se fue… Debía juntarse con su papá a discutir asuntos de la familia, y Eustakio, en un estado medio nirvánico, llenó una copa con helado de piña (que engorda menos que el chocolate) y se puso a ver las típicas noticias de la media noche. Entonces pensó en lo afortunado que era, de esta forma su día había concluído.
Fue una agradable reconciliación.


